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Dentro del Revolucionario Tratamiento que puede cambiar la Psicoterapia para siempre.

Dentro del Revolucionario Tratamiento que puede cambiar  la Psicoterapia para siempre.

Publicado originalmente en la sección de Ciencia Elemental del NYT en Julio de 2020.

La Terapia IFS (Internal Family Systems por sus siglas en inglés) está creando un nuevo marco teórico alrededor de la esquizofrenia, depresión, TOC y ha mostrado resultados muy eficaces para pacientes victimas de abuso sexual y victimarios.

En Mayo del 2012, días después de haberse graduado de la Universidad en Massachussets, Ross Calvert (nombre cambiado con propósitos de salvaguardar la privacidad), un chico con tintes artísticos cuya mirada esperanzadora y semblante casi de querubín  parecía  un personaje salido de la película el Gran Hotel Budapest.

Las personas lo miraban al pasar, su mejor amigo no podía dejar de verlo, le asechaba con la mirada casi escrupulosa, la mente de Ross parecía estar en otro mundo y no podía regresar, todo un personaje, sus manierismos, sus pensamientos.

Ross luchaba por mantener la compostura frecuentemente mientras batallaba por terminar la escuela con miras a la graduación, pero su mundo interior se estaba complicando, en su cabeza surgían voces en una constante marejada.

Una tarde, Ross se encerró en el baño de la casa que compartía con sus amigos, a las afueras de Boston, y se negaba a salir. Tras exhaustivas conversaciones, sus compañeros finalmente decidieron llamar a la policía, quienes irrumpieron en el cuarto de baño, sometieron a Ross para ser llevado a un hospital en donde le quitaron toda su ropa, atuendo y contra su voluntad le fueron administrados antipsicóticos y confinado a un hospital psiquiátrico.

La visión convencional de la medicina occidental sobre la psicosis, es verla con una naturaleza biológica. Su enfoque, siempre es un rápido diagnostico, basado en episodios como el narrado con Ross y su inmediata medicación. La hospitalización forzada en contra de la voluntad del paciente es la práctica común, a pesar de que la evidencia muestra que puede ser evitada a través de intervenciones tempranas que involucran a la familia y la psicoterapia.

En un pequeño pero sugestivo estudio [1] muestra que la hospitalización psiquiátrica causa el 31% de Estrés Pos-traumático en los pacientes.

“Cuando vi a Ross, fue como si estuviera encerrado en una caja de cristal invisible que había entre nosotros” dice David Medeiros, el psicoterapeuta que desde adolescente había tratado a Ross. “su discurso era lento, y cada vez que había una nueva hospitalización, se sentía como si otro muro de vidrio fuera colocado entre él y el mundo”

En marzo de 2016, dos días después de haber sido liberado del hospital psiquiátrico, Ross tuvo otra crisis. Una vez más la policía tuvo que intervenir. Una vez más fue confinado en el psiquiátrico y forzado a tomar medicación. Esta vez el diagnóstico fue diferente pero contundente: Esquizofrenia.

Fue una devastación para Ross, su familia y el terapeuta.

Entre el 85% y 90% de los pacientes con esquizofrenia son desempleados en los Estados Unidos, uno de los lugares mas difíciles para vivir si tienes Esquizofrenia. En 1992, el Estudio de la Esquizofrenia de la Organización Mundial de Salud[2], cuyo resultados siguen causando controversia en su campo, mostró que pacientes en países en vía de desarrollo fueron dados de alta, como curados con altos índices de éxito en el tratamiento, contrariamente a los países desarrollados como Estados Unidos.

El problema es mucho mas grande que la esquizofrenia. Muy a menudo, los pacientes en Estados Unidos caen una espiral destructiva de diagnósticos y medicación incrementados.

El periodista Robert Whitaker reportó en su clásico controversial “Anatomía de una Epidemia”, que el número de personas con discapacidad mental trabajando en el gobierno ha aumentado desde la introducción al mercado del Xanax, Prozac y otros medicamentos vendidos como la panacea de la ansiedad y depresión.  El medicamento psiquiátrico ha traído alivio a millones de pacientes, pero el impacto a largo plazo del uso de estos mismos medicamentos, apenas estamos comenzando a verlo: dependencia química, efectos secundarios y cambios fundamentales en la neuroquímica del cerebro.

Para pacientes con diagnóstico de esquizofrenia, el efecto es particularmente severo. Numerosos estudios[3], han encontrado que los esquizofrénicos empeoran con el uso de  antipsicóticos a largo plazo, y aun así permanece como el tratamiento mas usado e indicado para ello.

Ross estaba al filo de una pendiente que lo dejaría en una completa dependencia de: fármacos de uso diario para sus síntomas, ingresos a hospitales psiquiátricos tras episodios psicóticos y depender de por vida en la manutención gubernamental por su discapacidad mental.

David Medeiros, su psicoterapeuta, no quería que eso sucediera. El conoció a Ross desde los 11 años, cuando sus padres lo trajeron por primera vez por una fobia a los gérmenes. Pero nada de lo que a Medeiros le habían enseñado en la Facultad de Psicología, lo que el cuerpo general de psicoterapeutas enseñaba funcionaba para los tratamientos de este tipo de pacientes. Ross se mantuvo re-ingresando una y otra vez al psiquiátrico.

La noche después de la elección de Donald Trump en el 2016, Ross tuvo de nuevo un colapso psicótico, detonado por a preocupación por lo que le sucedería a su país, como ya era la rutina, la policía tuvo que intervenir y llevarlo al psiquiátrico. Esta era la cuarta hospitalización en al menos 2 años, su psicoterapeuta ya no tenía mayores opciones, con una determinación de no rendirse y no dejar de buscar.

Medeiros decidió probar algo muy radical: una novedosa psicoterapia llamada los sistemas familiares internos.

IFS recientemente ha estado en el centro de la discusión en la comunidad psicoterapéutica internacional. Una nueva teoría tan profunda pero alineada con los modelos biomédicos de la mente, que si es verdad, reta y cuestiona décadas de ortodoxia y conservadurismo psicoterapéutico. En el modelo de IFS, los síntomas de salud mental como la ansiedad, depresión, paranoia e incluso psicosis no son vistos como fenómenos de impases bioquímicos sino como eventos emocionales bajo el control de “partes” conformadas por cúmulos de memoria almacenados de forma disfuncional del paciente —con las que se puede aprender a interactuar directamente.

Medeiros había estado bajo entrenamiento en IFS por al menos un año y solo se sentía listo para hacer algún trabajo exploratorio con Ross. Pero sabía quién podría ayudarle: Richard C. Schwartz, PhD, el postulador de la terapia IFS, a quién, Medeiros tuvo la buena fortuna de conocer en persona en 2016. Cuando Schwartz apareció como orador en una renombrada Conferencia sobre Psicotraumatología en Chicago, con una enorme ansiedad, se aproximó a Scharwtz para hablarle del caso de Ross. Scharwtz lo escuchó atentamente.

“Trae a tu paciente a Boston, para verlos” le dijo Schwartz.

Richard C. Schwartz, a menudo no es visto como revolucionario por sus amigos y colegas. Modesto, de corta estatura, tiene un semblante amable y mirada como de un Teddy-bear. No es muy conocido fuera de los círculos profesionales en los que se desenvuelve, y los especialistas en Trauma Psicológico son los que se han encargado de difundir su nombre y trabajo a nivel mundial.

Bessel Van der Kolk, el psico-traumatólogo más famoso del mundo, ha escrito sobre el trabajo de Schwartz, a manera de metáfora de la mente sobre la terapia IFS. “Verdaderamente es un volver a la vida, el poder ofrecer una aproximación sistematizada para trabajar con las partes fragmentadas resultantes del Trauma Psicológico”.

Gabor Maté, un experto reconocido a nivel mundial en el tratamiento de la adicción, ha llamado a IFS “un modelo psicoterapéutico profundo”, y ha dirigido a sus discípulos a las ponencias de Schwartz. En 2016, Schwartz fue invitado a un dialogo con el Dalai Lama como parte de la conferencia europea sobre Mente y Vida en Bruselas.

“Es un verdadero visionario” dice Deany Laliotis, directora de entrenamiento del EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) Institute, uno de los hubs mundiales para el mas reconocido y respetado tratamiento para el trauma psicológico. “Schwartz está haciendo una diferencia en nuestra profesión y en el mundo”.

Terrence Real, autor bestseller, experto en depresión masculina y co-fundador del Harvard’s Gender Research Project, está de acuerdo y dice: “Es el San Francisco de Asís de nuestra generación en la Psicoterapia”, comenta.

Hijo de un reconocido endocrinólogo, Schwartz comenzó a practicar la psicoterapia en 1980. Comenzó su carrera como parte de un movimiento de “sistemas familiares”, psicoterapeutas que creían que la enfermedad mental no surgía del individuo sino de la dinámica familiar. Schwartz se especializó en el tratamiento de la bulimia y otros desórdenes alimenticios.

Su tratamiento involucraba el tratar a los padres de sus pacientes adolescentes para que ellos entendieran como el niño era una esponja que absorbía la patología de la dinámica familiar y que el adolescente solamente expresaba los síntomas de dicha patología.

Cuando los padres seguían las directivas de Schwartz, la salud emocional de la familia tendía a mejorar, pero el desorden alimenticio del paciente persistía.

“Era como si el paciente rechazara ver que estaba curado”, recuerda Schwartz.

Le tomo mucho tiempo a Schwartz el romper la ortodoxia de su formación como terapeuta familiar sistémico y comenzar a preguntar a sus pacientes sobre su mundo y vida interior.

Lo que descubrió en las respuestas de sus pacientes hizo eco y lo puso en un conflicto con la forma en la que él fue entrenado. Sus pacientes le referían “partes” con las que luchaban constantemente. Una “parte” del paciente quería ser delgado, otra “parte” no le importaba lo que las personas pensaban. Otra “parte” se sentía tímido e introvertido; otra “parte” le gustaban las fiestas. A menudo una “parte” tomaba control, comía y comía; entonces, otra “parte” mas punitiva y fría, tomaba control y le hacía vomitar lo comido.

Schwartz encontró que todos sus pacientes podían identificar estas “voces” regulares en sus cabezas que tenían argumentos repetitivos entre ellos, con una expresión tan clara muy por debajo del nivel del lenguaje.

De primera mano, Schwartz se alarmó. Se pregunto si no había pasado por desapercibido un diagnóstico de Desorden Disociativo de la Identidad. Para aquellos con DDI, el cambio entre sus “alters” significaba una pérdida de la consciencia y la memoria, pero el cambio entre “partes” era mucho mas sutil que eso, sin perder la consciencia.

Como un paciente lo decía: “En el curso de 10 minutos voy de ser un profesional que lo tiene todo resuelto, a ser un asustado e inseguro niño, a ser una perra iracunda, a ser un insensible, soltero que come compulsivamente”.

¿Será posible que “estas partes” fueran solo una porción de la experiencia de la consciencia? — ¿Será que en realidad todos tenemos esas partes?

Schwartz paso mucho tiempo mirando en sí mismo. Con mucha seguridad, pudo observar sus conflictos internos separados en diferentes perspectivas que tenían una voz coherente con su punto de vista. En situaciones estresantes, una de esas “partes” a menudo “secuestraban” su consciencia para imponer la forma de su propia distorsión de la realidad, un proceso que Schwartz denominó mezcla o blending. Tal parecía que, así como sus pacientes, Schwartz tenia “partes”. Consideró acuñar algún termino técnico para ello, pero eventualmente decidió que el término “partes” funcionaba.

Al inicio, mientras diseñaba un entrenamiento de los Sistemas de la Familia Interna, Schwartz intento pensar en esas “partes” como padres internalizados. El truco, asumió, era aprender como hacerles frente, y tomar el control. Pero hubo un paciente que cambio su entendimiento de las partes internas para siempre.

Roxana, estaba profundamente traumatizada, había sido abusada sexualmente de niña y ahora ella se cortaba los brazos con hojas de afeitar. Por más de una hora, Schwartz hablaba con las partes de Roxana para que estuvieran de acuerdo en no cortar lo brazos de Roxanne durante la semana. El fue firme, insistente, regañón —todas las cualidades que creía necesarias que Roxana aprendiera para retomar el control y dejar de hacerse daño.

La siguiente semana, ella entro al consultorio de Schwartz con una playera de mangas largas y con la mirada al suelo.

“Me colapse” recuerda Schwartz. “yo vengo de una familia de médicos donde la regla principal es “no hacer daño”, y lo que estaba viendo es que mi intervención estaba dañando más a mi cliente. Fue una terrible experiencia para mi. Una parte de mi, literal, quería rendirse, y le dije a Roxana: Me rindo, no puedo ganarte en esto”- Una admisión que sin duda requirió humildad y valentía, además de alejarse de lo convencional en la relación terapeuta-cliente.

En un instante, la tensión combativa de Roxana, se fue de la habitación. Ella miró a los ojos a Schwartz curiosamente y le dijo “Pero, yo no quiero ganarte”.

Con eso, la parte que hacia que Roxana se cortara, se abrió por primera vez. Schwartz admite que, con gran asombro, la “parte” de Roxana explicó que tenía la necesidad de cortarse para distraerla de sus impulsos de ira y miedo, que cuando aparecen son muy peligrosos para ella, una estrategia que aprendió cuando estaba siendo abusada. En realidad, esta “parte” creía estar protegiendo a Roxana de esas emociones al hacer los cortes en los brazos.

“La explicación tenía sentido”, Schwartz dice. “Yo pude, en mi mente, cambiar la percepción que tenia hacia esa parte, y en lugar de verla como un enemigo o antagonista, ahora la veía como un héroe que estaba intentando proteger o salvar su vida, pero que se había quedado congelada en el tiempo y la mente de Roxana”.

Fue el inicio de años de investigación a un mundo extraño y diferente de conceptualización de los procesos mentales. Pronto aprendió, que las partes de Roxana que se hacían cutting, eran partes que estaban atrapadas en situaciones desesperadas que Roxana había vivido, usando estrategias para enfrentar o sobrevivir y que habían cesado de ser adaptativas.

Schwartz encontró en ella partes que lograban grandes cosas con mucha ansiedad, partes depresivas que eran cuidadoras, partes directivas que eran super eficientes y partes sociales muy coquetas, partes de 5 años que encubrían el dolor con berrinches y partes de 40 años que estaban encubiertas por el alcohol, partes que estaban viviendo en un jardín de niños con amigos y partes que estaban atrapadas en escenas terroríficas llenas de abuso.

Fue muy tentador el crear todo un naciente marco teórico psicológico, pero Schwartz vivió esta experiencia con humildad. En lugar imponer una “nueva escuela psicológica” desde su perspectiva, el decidió escuchar a las partes de sus pacientes con gran curiosidad, preguntándoles su rol, escuchando sus explicaciones en su forma de relacionarse con otras partes, en sus propias palabras. Hasta el día de hoy, cuando un joven psicoterapeuta pregunta en alguno de los seminarios de entrenamiento de IFS, si una parte suicida solo está tratando de llamar la atención o si una parte cómica solo esta intentando encubrir la vergüenza, la respuesta de Schwartz es siempre la mima: “tienes que preguntarle a esa parte”, provocando una invariable risa en la audiencia y fallando en actuar como un psicoterapeuta iluminado sabelotodo.

Eventualmente, Schwartz si creo nombres para referirse a los mas comunes roles encontrados en las partes de todas las personas, principalmente usando su rol de relación entre las partes.  Hay partes que son protectoras que usan una vasta estrategia de mecanismos de afrontamiento, algunos muy extremos o destructivos; existen partes exiliadas que manejan el dolor emocional o recuerdos que han sido enterrados en la mente.

Las partes exiliadas a menudo son muy jóvenes y viven en un limbo de pesadillas, interpretando cualquier leve dolor del adulto desde la óptica de las memorias traumáticas de la infancia en las cuales viven atrapados. Porque de niños fueron tan vulnerables, las partes exiliadas son muy difíciles de acceder en el hoy.  A menudo para poder acceder a ellos tendrás que ir a través de una parte protectora, y las partes protectoras son como un cliente difícil. Para hablar con una parte exiliada niño de 7 años, por ejemplo, que carga con el dolor de haber tenido un padre abusivo a través de la crítica, tendrás que primero lidiar con una parte de 40 años petulante y egocéntrica, que a su vez piensa que la parte niño de 7 años es un “mariquita” —así lo llamada su padre, y que tú, como su terapeuta eres igual, al tomarle importancia y querer ayudar a esa parte niño de 7 años.

Afortunadamente, resultó que había una forma más fácil de negociar con las partes protectoras.

Si un paciente simplemente cierra sus ojos y le pide a la parte “hacerse a un lado o retroceder un poco”, a menudo logran un poco de distancia emocional para hablar a la parte en lugar de hablar desde la parte “Mi parte defensiva esta muy inquieta y tiene mucha rabia y quiere decir algo”, en lugar de mandarlas al carajo. En este estado de co-consciencia, el paciente puede preguntarle a la parte, escuchar de ella e incluso negociar con ella. Si la parte percibe que sus preocupaciones son tomadas en cuenta en el proceso terapéutico, a menudo se hace a un lado completamente por un tiempo, entrando a un espacio que llamamos en terapia “la sala de espera”, de manera que, a puerta cerradas, el paciente pueda realmente trabajar con partes mas infantiles o exiliadas que cargan el dolor o quizás alguna otra parte surja para impedirlo.

Si un paciente logra hacer que sus partes protectoras y exiliadas den un paso hacia atrás, algo muy curioso surge. Entran a un estado mental mucho mas claro, mas alegre y que parece que pueden mantener en su vida día a día: calmados, confidentes, curiosos, compasivos.

Schwartz usualmente pregunta, “¿Qué parte es esta?”, con actitud curiosa. Siempre que pregunta obtiene respuestas similares: “Esto no se siente como una parte. Se siente por primera vez que soy Yo” – el paciente descubre su SELF (el si mismo).

Así que Schwartz decide nombrarla el SELF, o como le decimos los psico-traumatólogos “el Adulto que eres ahora”: un modo unificado de consciencia que estaba encubierto por el sonido y agitación de las demás partes, sorprendentemente un estado mental claro que incluye al Cuerpo del Paciente, gravemente afectado por el Trauma y raramente incluido por la psicoterapia tradicional, el SELF es el que los budistas pensaban que solo se podía acceder o lograr descubrir con meditación mindfulness.

Cuando un paciente puede ir con su SELF y en su mente aproximarse a una parte exiliada con completa apertura y compasión, sin juzgar nada, algo extraordinario sucede: Comienzan a hacer espontáneamente el tipo de trabajo con sus partes exiliadas que Schwartz o algún psicotraumatólogo entrenado en IFS hubiera hecho, y de una forma mucho más efectiva y profunda. Con alivio y gratitud, las partes exiliadas abren al SELF el dolor que han sentido internamente por décadas. Los pacientes sollozaban, temblaban, gritaban. Algunos reportaban ver a la parte exiliada abrazarlos, acurrucarse en su regazo, como si un rescate final ocurriera. “Se podía sentir como si hubiéramos hackeado la mente del paciente para hacer una reparación psicológica”.

Schwartz decidió llamar a este proceso “descarga”. Ya que sus pacientes habían encontrado una forma visual, natural de descargar el dolor, la carga física se desvanecía, se disolvía en el océano, o se liberaba en una llama de luz, según cada paciente veía o re-significaba.

Una vez que el exiliado se había descargado, Schwartz encontró, que los protectores que estaban manejando ese dolor —por ejemplo, comiendo de más cada vez que la parte exiliada sentía dolor—entonces ahora tendían a ser más felices y abandonaban sus antiguos roles estresantes y encontraban nuevos roles mas significativos. Estas transformaciones eran muy poderosas y duraderas.  Los pacientes bulímicos de Schwartz dejaban de atracarse y vomitar.

Schwartz comenzó entonces a hablar sobre sus hallazgos en toda conferencia psicológica que encontraba. Pero sus colegas estaban muy lejos de ser convencidos por esta nueva aproximación. Los terapeutas sistémicos familiares seguían con su convicción conservadora de que los problemas solo eran la dinámica familiar en lugar de los individuos. Los terapeutas cognitivos conductuales creían que las creencias y comportamientos distorsionados debían ser corregidos, no ser empatizados. Los psiquiatras seguían favoreciendo las explicaciones bioquímicas que podrían ser atendidas con medicamentos psiquiátricos, no dramas internos con dejos místicos con términos como SELF. Para los psicoanalistas las partes sonaban mas a arquetipos o núcleos como los denominaba Freud, pero interactuar con ellos, hablarles, sentir empatía, parecía un arriesgado nuevo camino por tomar. Incluso la familia del Dr. Schwartz no estaba muy convencida.

De acuerdo con Schwartz incluso su familia e hijos, padecieron sus esfuerzos obsesivos de ser evangelizados lo que el decidió nombrar “La Terapia de los Sistemas Familiares Internos”. Hasta la fecha sus hijas adultas lo molestan por su rara forma de hablar de sus “partes”.

Por difícil que ha resultado, Schwartz no claudico en su consigna y por más de dos décadas nunca se rindió en su modelo terapéutico de IFS.

En el invierno de 2017, David Medeiros se encontró con Ross, en Newton Massachussets, y desde ahí manejaron 45 minutos para reunirse con el Dr Richard Schwartz, en Boston.  Ross estaba muy callado y cauteloso. Una vez que llegaron al consultorio de Schwartz, se quitó su delgada chaqueta y se acomodó en el sillón tratando de hundirse un poco en el, sus ojos negros y distantes detrás de unos lentes con un peculiar armazón. Viéndolo en este nuevo contexto hizo que Medeiros se diera cuenta que tan enfermo estaba en realidad Ross. Medeiros esperaba que Schwartz realmente pudiera ayudarlo.

“Le tomaba a Ross muchos segundos contestar preguntas muy simples”, recuerda Medeiros.

Schwartz comenzó a preguntarle a Ross un reporte de lo que sentía, notar en que parte de su cuerpo lo sentía. Le ayudo a notar una parte crítica que lo atacaba por pequeños errores socializando. Finalmente, Schwartz pudo inmiscuirse al corazón de todo el problema: la parte paranoica responsable de las explosiones salvajes que hacían que Ross terminara en el hospital.

“Estoy muy interesado en esta parte”, dijo Schwartz. “¿Estas listo para esto? ¿Como te sientes al respecto?

Hubo una larga pausa y silencio.

“Me siento muy asustado de ello”, respondió Ross en una sentencia monótona.

Medeiros sabia lo suficiente de IFS para reconocer que este era un signo clásico de otra parte de Ross que estaba surgiendo. Las hospitalizaciones de Ross no eran otra cosa mas que una batalla traumática entre diferentes partes de él, la parte paranoica luchando por el control con otras partes causando estragos cuando no ganaban. No le sorprendía que Ross estuviera tan asustado.

“Veamos si esas partes que están muy asustadas pueden esperarnos en la sala de espera”, dijoSchwartz.

Medeiros conocía muy bien la terminología IFS para “sala de espera” una técnica que aprendió en el entrenamiento básico, que puede ser sorprendentemente efectiva.

Schwartz preguntó a Ross nuevamente sobre la parte paranoica.

“Me parece que siento que es un poco …. tonta” Ross dijo, “o … que no tiene sentido”.

Incluso estos leves juicios, no eran mas que signos de otras partes interfiriendo en el proceso, Schwartz sonrió empáticamente con el.

Ok” dijo, “pídele a esta parte que siente que no tiene sentido, que de un paso atrás, puede irse a la sala de espera también. Solo queremos ser abiertos y curiosos, sin juzgar ni criticar a nadie, pregúntale si es posible”.

Hubo otra larga pausa de Ross al preguntar a esa parte juiciosa que decía que era una tontería para que se hiciera un a un lado y regresar la atención a la parte paranoica.

“Me siento muy mal por ella,” dijo Ross.

“Si, déjale saber eso” dijo Schwartz, obviamente complacido.

Eso fue el primer chispazo del SELF, para activar el estado mental de curación que Ross necesitaba para sanar esa parte paranoide. Pero resultó que, la parte paranoide estaba muy cautelosa de ser contactada, asustando a las partes críticas que anteriormente atacaba. Por los siguientes 45 minutos, Schwartz ayudó a Ross a fortalecer su conexión con el SELF, creando suficiente empatía y conexión con la parte paranoide para que comenzará a confiar en la ayuda de Ross.

Al final, Ross estaba describiéndose a sí mismo como si estuviera sentado con su parte paranoide en el dormitorio donde experimentaron una pesadilla en un viaje de LSD justo antes de su graduación. Esa “parte” contó el intenso miedo que sintió al terminar la universidad, cómo la cara del mejor amigo de Ross comenzó a tornarse aterradora para el durante ese episodio con las drogas, además de un sin número de incidentes en los últimos días de escuela que le hacían sentir que sus amigos estaban armando un complot para traicionarlo.

Schwartz preguntó si la parte estaba lista para dejar ese lugar. Ross dijo que estaba listo. En su mente vio como esa parte se subía a un viajo auto que tenia, Ross manejaba, y la parte iba en el asiento del copiloto.

“Pregúntale si está interesado en dejar ir algún pensamiento o creencia o emoción que ha cargado todos estos años”, dijo Schwartz.

Ross cerró los ojos detrás de sus peculiares lentes. En un instante sus hombros se relajaron. Pasaron tres largos minutos en silencio hasta que abrió los ojos.

“Hum” dijo, “Creo que pude descargar mucho de lo que estaba cargando. Bastante”.

Uno por uno, el explicó, que el y la parte paranoica caminaron a través de todas las creencias distorsionadas desde el brote psicótico y eso le dio un poco mas de claridad.

“¿Cómo se siente eso?”, Schwartz preguntó.

Una leve sonrisa surgió en el rostro de Ross.

“Me sentí descargado en un sentido muy literal”, dijo “me siento mucho mas liviano. Me siento bien. Estoy sintiendo mucha esperanza”.

Y al oír eso, Medeiros no pudo contenerse y dio un salto en su silla gritando de alegría.

La idea de la multiplicidad interna es tan vieja como Platón, quien argumentaba en La República, que, así como una ciudad estaba dividida en diferentes clases sociales, el alma estaba dividida en partes con diferentes personalidades, que prosperaban solo cuando la justicia y la armonía reinaban entre ellas. Muchos psicólogos evolucionistas suscriben la hipótesis de la “modularidad de la mente”, que sostiene que la mente es construida por módulos evolucionarios semindependientes con diferentes funciones y metas. El famoso neurocientífico Michael Gazzaniga, descubrió en una serie de experimentos emblemáticos[LAMS1] [4] que comenzaron en los años 60’s con el “cerebro fragmentado” de pacientes que habían tenido cirugías para la desconexión de los hemisferios, que en realidad existen dos mentes en un cuerpo.

Gazzaniga postuló que incluso los cerebros completamente conectados se entendían mejor como una comunidad de agentes semiautónomos.

Esto es un salto conceptual significativo desde la neurociencia para explicar el fenómeno de las partes, pero Schwartz no ha sido el primero en descubrir esto. El psicoanalista freudiano italiano Roberto Assagioli, las denomina “sub-personalidades” y desarrolló una escuela psicoanalítica conocida como la psicosíntesis al inicio del siglo XX, que buscaba integrarlas en un solo armónico. Medio siglo después, los esposos John y Helena Watkings desarrollaron la terapia de estados del ego  [5]en los Estados Unidos con diferente terminología pero con la misma meta.

Lo que separa del resto a la terapia IFS, es lo radicalmente abierta y des-patologizante que es para poder abordar las partes mas extremas, que se presumen siempre como partes protectoras de las exiliadas, y son las partes que traerán calma, cuando el SELF emerja de forma compasiva y empática como respuesta a ellas.

Schwartz da el crédito de lo que ha encontrado a la multiplicidad interna con IFS al hecho de que, como terapeuta familiar, tenia mucho desconocimiento e ignorancia de lo que vendría.

“Me vi forzado a enfrentar este fenómeno sin ningún tipo de prejuicio o presunción teórica” Schwartz dice. “No existe un mapa de este territorio interno, pero creo que [IFS] estamos mucho mas cerca que otros, porque simplemente estaba en un modo que los budistas llaman la mente principiante — una completa e ingenua apertura”.

Durante los 90’s, Schwartz comenzó a conseguir adherentes a su teoría en una especie de incipiente secta, sin embargo, hubo un apoyo inesperado, los expertos en Trauma Psicológico mundial, dieron una gran bienvenida a la teoría de Schwartz. Especialistas en psicotraumatología como el Dr. Bessel van der Kolk,  Peter Levine, Patt Odgen, Janina Fisher, David Grand vieron que el uso de terapia de las partes era la mejor forma de abordar las memorias traumáticas de los pacientes. Incluso el mismo Van der Kolk, en su libro El Cuerpo lleva la Cuenta introduce la terapia IFS a sus lectores.

La definición más actualizada sobre el trauma desde un enfoque bio-neuro-psicológico,  nos la dio la Dra Francine Shapiro, creadora del modelo más efectivo a nivel mundial para el tratamiento del PTSD , el trauma es “el recuerdo de un evento que quedó almacenado de manera disfuncional en las neuro-redes de memoria”.

De tal manera que cuando existen muchas memorias traumáticas, en realidad existen cúmulos de neuro-redes de memorias que están desadaptadas, no tienen información o conexiones neurales a lo que denominamos el Yo, el SELF, vaya el Adulto que eres ahora.

Estas neuro-redes no adaptadas parecen formar sub-mentes, o egos, lo que el Dr. Schwartz denominó partes. Por lo que, al acceder a estas partes y hablarles, podemos crear nuevas conexiones neuronales con estas memorias desadaptadas para poder procesarlas. La teoría del Dr Schwartz funcionaba muy bien con métodos como EMDR y Brainspotting, lo que hace que IFS tenga un respaldo desde la neurociencia basada en la evidencia.

Schwartz, recuerda que al inicio no tenia una gran audiencia de psicoterapeutas. El tuvo que lidiar con sus propias partes que surgían. Su cruzada hacía que surgieran pensamientos moralistas sobre la ortodoxia de la psicoterapia, entonces se dio cuenta que en realidad era una parte protectora de si mismo, que defendía el miedo de presentar ideas tan radicales. Schwartz no veía IFS como un reemplazo de las terapias tradicionales sino como un complemento de las diferentes Modalidades. Diferentes partes responden mejor a diferentes tipos de tratamiento —incluyendo, en algunos casos, la medicación.

Para los psicoterapeutas con un basto entrenamiento, IFS puede servir como una especie de sombrilla que les da a los pacientes un simple lenguaje conceptual para identificar sus problemas para que el terapeuta pueda ayudarlos. Por ejemplo, un paciente puede que tenga una parte suicida, una parte que se autolesiona, una parte comedora compulsiva, y una parte socialmente ansiosa, cada una requerirá diferentes tipos de abordajes.

Poco a poco el conocimiento popular limitado sobre la mente ha ido cambiando. En los últimos años se ha popularizado el mindfulness, quien ha introducido el concepto del estado mental compasivo en la población, el mismo que Schwartz y las principales corrientes actuales usan para denominar al SELF. En el año 2015, Pixar, presentó la película Intensamente, lo que permitió difundir la visión positiva hacia una multiplicidad interior, caracterizando 5 emociones que luchan por el control de una niña de 11 años.

De acuerdo con Schwartz, a inicios del año 2000 hasta el 2019, el Instituto IFS ha entrenado casi 10 mil terapeutas en 20 países diferentes, incluido México.  Aun cuando Latinoamérica es el país donde siempre hay un retraso de adopción en la educación continua en psicoterapia, entre 2016 y 2019 se han entrenado el doble de terapeutas.  En 2020, la pandemia ha detonado que haya lista de esperas para entrenarse en IFS.

“Muchas personas que conozco están ahora haciendo IFS”, dice Rich Simon, editor en jefe de la famosa revista Psychoterapy Networker, una de las pocas revistas dirigidas a los psicoterapeutas.

Muchos de los terapeutas que han sido entrenados en modelos recientes basados en la evidencia, han encontrado a IFS uno de los más efectivos. Muchos en IFS han podido descubrir y profundizar en el conocimiento de sí mismos.

La demanda actual es de profesionales de la salud mental que están desilusionados o frustrados con los tratamientos clásicos y las formaciones que recibieron en la universidad, cuyo enfoque está implacablemente hacia la medicación.  En IFS han encontrado una alternativa desesperada que les ha permitido ayudar a aliviar el sufrimiento en sus pacientes.

“El campo de la salud mental esta muy corrompido”, dice Sascha Altman Dubrul, cofundadora de un grupo activistas por la salud mental, el Icarus Project y una sobreviviente y especialista del Instituto de Psiquiatría de Nueva York.

“Fundamentalmente, los institutos de psiquiatría de cada país son una especie de mafia de la salud mental, donde todo esta dirigido a la medicación, además de que mafiosamente definen los procesos y estándares de salud mental, que no están dirigidos a aliviar al paciente, sino a preservar el poder en favor de las farmacéuticas. Ven a las personas como enfermedades, síntomas y desórdenes. Lo que patologiza a las personas y les quita su capacidad de búsqueda de ayuda. Un psicótico esta condenado a ser su enfermedad por la mafia psiquiátrica. A los jóvenes diagnosticados con un desorden psiquiátrico se le quita su futuro y se les ve solo como un órgano (el cerebro) enfermo.”

Por mas de 10 años, Sascha  DuBrul misma fue diagnosticada con desorden bipolar y hospitalizada frecuentemente con síntomas psicóticos. Desde entonces ha dedicado su vida a ayudar a otros pacientes a navegar por el complejo sistema de salud mental. Después de 3 años, recientemente dejó su trabajo en el Instituto de Psiquiatría para abrir su propia consulta privada usando IFS.

“Lo mas hermoso de IFS es que cambia por completo el marco teórico” dice “Si eres alguien con un desorden psicótico, de repente, tu identidad gira en torno a ello, y con el marco teórico reinante, no hay solución. A menudo estas pacientes reciben la estigmatización de ser “bipolares” o “esquizofrénicas” y eso las marca para siempre. En el marco teórico de IFS todos tenemos diferentes partes, y hay partes con las que tenemos mucho trabajo que hacer. Podemos tener estas partes exiliadas llenas de dolor y trauma, podemos tener estas otras partes protectoras que solo tratan de ayudar a aliviar ese dolor. En su conjunto estas partes pueden ser vistas desde el exterior como enfermedad mental. Si estoy en mi consultorio con alguien que le han dado un diagnostico severo. Yo no lo veo como enfermedad. Lo veo como una persona que ha atravesado por mucho trauma, y que su mente ha generado una dinámica de partes para sobrevivir, y podemos aislar cada una de esas piezas y ayudarle”.

Los pacientes han encontrado IFS igualmente liberador. En los últimos años IFS ha comenzado a popularizarse en la cultura, desde una memoria del autor de Jonathan Van Ness, un ensayo en Oprah.com, de la autora de “Comer, Rezar, Amar”, hasta un podcast de Alanis Morissette, así como menciones de la actriz Gwyneth Paltrow como la terapia que la ayudo verdaderamente. El pionero neurocientífico Ed Boyden recientemente reveló que entre sus investigaciones del cerebro utilizando optogenética (animales modificados genéticamente para que sus neuronas puedan ser controladas por la luz), el ha estudiado su propia mente utilizando terapia IFS.

Una entusiasta comunidad online ha comenzado a compartir historias de trabajo con IFS sobre sus propios trabajos con sus partes:

“Hablo con todo mundo de ello, porque realmente cambió mi vida para mejor” dice la artista Nancy-Lee Mauguer, que encontró IFS tras recibir un diagnóstico de Trastorno Disociativo de la Identidad. “Hay una vieja idea que los pacientes con TDI son restos o fragmentos de una sola entidad, y que para ayudarlos hay que decirles que la mente de todos esta construida de una sola pieza, en una sola parte. Ha sido muy aliviador el saber que en realidad todas las personas tienen partes, que solo hay que conciliarlas y reintegrarlas, eso me cambió y me salvó la vida”.

En IFS, los trastornos disociativos de la identidad solo representan el punto extremo de un espectro en el que todos estamos, típicamente formulado en respuesta al trauma severo en la infancia. Mauguer fue abusada de niña por un huésped de su casa para después sufrir trauma sexual en su adultez. La terapia IFS le ayudó a desarrollar una relación sana con un Alter-Ego llamado Sally que usaba para adentrarse en comportamientos destructivos. También le ayudó a estar en contacto con partes de las que ella no era consciente.

“Para mi, lo mas asombroso fue aprender sobre una parte de mi que era suicida y saber que solo era una parte de mi. No era mi ser completo. Eso cambió mi vida. Intenté compartir con cuanta persona conocía porque mucha gente sufre de depresión y muchas veces tienen ideas suicidas. Ahora puedo ver ese sentimiento dando un paso atrás y darme cuenta de que realmente solo es una parte de mi que está intentando lidiar con el dolor y sufrimiento interno”.

Si existe un espectro de multiplicidad interior, Maya Bordeau, fundadora de una agencia de investigación de mercados y estrategias de neuromarketing en San Francisco, ella está en el extremo opuesto de Mauguer. No tiene ningún tipo de sentido mas que el de ser una personalidad unificada, cuando su terapeuta sugirió intentar IFS.

“Yo estaba muy resistente a eso”, recuerda. “Solo pensé, esto es extraño. Soy una persona muy racional —no estoy cúcu, cúcu del todo. Todo el día en mi trabajo hago ‘Exceles’ complicados”.

Graduada de la Escuela de Negocios de Harvard con una licenciatura en psicología enfocada al neuromarketing, Bordeau hace estudios de mercados a multinacionales, pero aun en sus veintes ella presentaba signos de depresión graves que hacían que algunos días fuera muy difícil salir de la cama para ir a trabajar.

“Yo era la definición clásica de una mujer con una carrera exitosa, y, aun así, mi vida interior, era un completo desastre”. Recuerda.

Después de dos años de trabajar en su depresión, un terapeuta le puso sobre la mesa nuevamente IFS. Bordeau finalmente confió en su terapeuta para intentarlo.

“Creo que una vez que hay confianza, estas lista para dejarlo ir, nuestras mente naturalmente lo hace”, ella dice. “De repente, comencé a ver en mi mente cosas muy vívidas”.

En sus primeras sesiones, ella trabajo con una parte desesperada que pensó que no había ninguna razón para ir a terapia y una parte que era muy loable como “Juana de Arco” que la empujaba a ayudar a otros, a menudo haciendo mas daño que bien.  Al describir como ella comenzó un camino de amor y entendimiento hacia si misma y las transformaciones interiores por las que atravesó aun hacen que los ojos se le llenen de lágrimas.

IFS ahora no le parece nada extraño; ella ahora incluso ha reconciliado sus partes con el trabajo de en neurociencas que ella realiza en su trabajo.

“Naturalmente todos pensamos usando historias y metáforas” recuerda. “Es la forma como la memoria codifica información, en cierto sentido, ir a través de metáforas para acceder a la información subconsciente es la forma mas natural de hacerlo”

Bordeau le da el crédito a IFS por ayudarla a conectar y sanar con su parte enojada que fue la que casi destruye su matrimonio.

“IFS cambio mi vida absolutamente,” dice “Si mas gente supiera lo efectivo que es, seria maravilloso.”

Robert Fox, un psicoterapeuta en Woburn, Massachusetts, también desea que más gente sepa sobre IFS. Diagnosticado con un trastorno obsesivo compulsivo a la edad de 21 años ha tenido una vida de compulsiones inusuales, ha pasado 23 años bajo el cuidado convencional: terapia cognitivo conductual y terapia de exposición como respuesta preventiva. Ninguna de las dos ha tenido un buen efecto, especialmente la terapia de exposición, que involucra que de forma repetida se expone a si mismo a cosas o situaciones que le ponen ansioso con la esperanza de habituarse o “normalizar” la situación.

“Cuando lo piensas, es un método de tortura”, afirma.

Fox descubrió IFS en 2008. Antes, siempre había sido animado a pensar en sus compulsiones como patologías sin significado, como simple acciones. Ahora, por primera vez, le comenzó a hacer sentido como comportamientos protectores que estaban tratando de manejar una vergüenza y miedo de sus partes exiliadas.

Después de dos poderosas “descargas” (sesione de IFS para aliviar la carga o dolor emocional de una parte interior), sus síntomas fueron abatidos en un 95%, y se han mantenido así.

“El [TOC] solía ser como criptonita atada a mi cuello cuando tenia serios episodios; Sentí mucha libertad y paz, y realmente se lo debo todo al Dr Schwartz y su modelo”.

Fox ahora practica IFS con sus pacientes con TOC. Constantemente recuerda a una mujer que conoció que padecía TOC y germofobia. Vio este caso cuando ella estaba hospitalizada, severamente re-traumatizada. Como parte de la terapia de exposición, el terapeuta la llevó al baño a que restregara sus manos en un inodoro, metiera las manos al agua del inodoro y secara sus manos en su cabello. No le permitieron bañarse hasta la mañana siguiente.

“Me gustaría mucho ver un estudio de IFS en pacientes con TOC” dice Fox, “porque no tiene porque ser de la forma como es hoy. Podríamos ahora ir a los hospitales y mostrar la evidencia de que hay otro modelo que funciona mejor”.

No todo mundo esta entusiasmado con IFS. Hay críticos y escépticos también, algunos surgieron tras un escándalo en St Luis, en una clínica para desórdenes alimenticios llamada Castlewood. En 2011 y 2012, los pacientes de Castlewood demandaron al hospital por haber sido forzados en recuperar memorias de abuso de su infancia que en realidad nunca ocurrieron. Richard Schwartz pasó un año y medio entrenando al staff de Castlewood en el modelo IFS por invitación de los directores de la clínica. Mientras que Schwartz no trato directamente a ningún paciente en Castlewoods, IFS jugo un rol negativo en las experiencias de los pacientes.

Schwartz se muestra consternado por lo que pasó en Castlewood, al que llama un mal uso de IFS. Y menciona que, en la actualidad no mantiene ningún tipo de relación con la clínica.

“Lo que enseño, lo he hecho yo mismo” dice Schwartz, “cuando un paciente viene con una memoria que no tenía antes, yo tomo la postura de no saber si es verdad o no, hay que corroborar.”

Otro asunto que los escépticos de IFS tienden a señalar es hacia la escasez de soporte empírico. A pesar de la evidencia testimonial sobre la efectividad de IFS en TOC, TDI, depresión y una gama de desordenes clínico, hay pocos estudios y muchas investigaciones clínicas por hacer.

A diferencia de otras modalidades y técnicas novedosas como el EMDR que tiene un vasto soporte de investigación, IFS no ha atraído suficientemente la atención de investigadores y académicos.

Eso debe cambiar. Frank Anderson, un antiguo instructor médico de la Escuela de Medicina de Harvard, trabajando en el equipo de Bessel van der Kolk como psiquiatra, se encontró con Schwartz e IFS. Cambio su mundo para siempre.

“Había estado trabajando con el trauma severo por un tiempo en el Trauma Center, y fui una de las personas que dijo ‘wow’; en el mundo de la salud mental, será un gran cambio de paradigma. IFS es no patologizante. Cada parte, cada síntoma tiene una intención positiva. Eso hace que a los terapeutas les explote la cabeza – ‘¿qué quieres decir, que inyectarse heroína tiene una intensión positiva, cortarse o atracarse tienen intensiones positivas?”

En 2013, Anderos se convirtió en ejecutivo y director de la fundación para el Liderazgo del SELF, la rama de investigación de IFS, con el objetivo de buscar socios de investigación que estén dispuestos a crear estudios y pruebas clínicas con IFS.

La primera prueba fue con pacientes con artritis reumatoide. IFS probó no solamente reducir significativamente la depresión [6]sino disminuir el dolor y mejorar las funciones físicas también.

Este estudio hizo que IFS tuviera la designación oficial EBT (evidence base treatment)
-tratamiento basado en la evidencia en 2015.

Mas recientemente, una prueba clínica en TEPT (bajo revisión de Revistas de Investigación) confirmó, lo que Anderson ha dicho siempre. IFS es muy efectiva para el tratamiento del trauma.

Tras 16 sesiones de terapia IFS, 12 de los 13 sujetos de la investigación, dejaron de calificar para el diagnóstico de TEPT.

Aunque prometedores, estos resultados son preliminares. Muchos de los fans del trabajo de Schwartz se preocupan de que estén sobrevendiendo lo que realmente IFS puede lograr.

Deany Lalioti, directora de entrenamientos del EMDR Institute está entre ellos. Ella es una gran proponente de IFS, viéndolo como herramienta complementaria al EMDR e incluyendo conceptos en su propia práctica clínica, fuera del EMDR quizás no existe ninguna otra terapia que haya impulsado tanto IFS, pero aun así ella tiene sus reservas sobre el amplio cambio paradigmático que Schwartz se desea lograr.

“Aprecio el des-patologizar las emociones, las luchas de las partes, así como sus retos, eso es muy importante” “pero no solo se trata de nuestras partes; puede haber otras cosas, como cambios bioquímicos en el cerebro también”.

Schwartz dice que el ha escuchado estas preocupaciones en el curso de su carrera, y, aun así, sostiene que IFS respeta el lugar de los impases bioquímicos y el rol de la medicación para ello.

“Si estamos hablando de esquizofrenia y depresión intensa, mi posición es que todos tenemos predisposiciones genéticas para ciertas condiciones” dice. “Yo tengo una para el asma, acabo de superar un ataque de asma y migrañas. Estos son temas fisiológicos y biomédicos. Son reales. Pero nuestras partes se enteran de estas cosas y comienzan a usarlas cuando no sienten que pueden expresarse de otra forma”.

Durante la conferencia del año pasado de IFS en Denver, Schwartz y la Dra Lissa Rankin discutieron el éxito que muchos terapeutas han encontrado con IFS al aliviar malestares físicos al aliviar partes que los detonaban.

Desde una perspectiva IFS, dice Schwartz, los síntomas psicóticos de Ross probablemente surgieron de la misma manera que podría producirse un ataque de asma inducido: “a través de una propensión genética a los delirios que una parte utilizaba para llamar la atención de Ross”.

“Este es mi punto de vista sobre las reacciones bioquímicas”.

“Ross puede que tenga el gen que lo hace oír voces de la forma como lo experimentaba. Y ahora la parte ‘descargada’ se da cuenta de que no tiene que hacerlo más, la reacción bioquímica se detiene”.

Es una radical y poco ortodoxa forma de ver la esquizofrenia, pero parece que le funciono a Ross. Tres años después de su primera sesión de IFS, ha disminuido bastamente su paranoia y no ha tenido ninguna hospitalización, el dice que el punto de cambio hacia su recuperación fue la sesión que sostuvo con Schwartz.

“Una vez que experimenté la descarga” dice, “sentí el mayor cambio que me haya pasado, abrió las cosas para mi. Lo cambió todo. Puedo decirte que esa sesión me curó instantáneamente, pero fue un cambio tan drástico que por fin me abrió el camino para obtener un trabajo. Me hizo sentir que la meta de estar bien era posible.

La voz de Ross es viva y articulada, muy lejos de la monótona y apagada voz que Medeiros escuchó. Aun cuando la mediación antipsicótica lo calmaba y hacia que las voces en su cabeza se escucharan menos, nunca le ayudó en verdad.

“Para ser honesto, siempre he escuchado voces” dice, “Era algo que aprendí a negar cuando veía a los psiquiatras porque sino me elevarían la dosis de la medicación y me preocupaba que me fueran a hospitalizar nuevamente. Ahora pienso donde me encuentro hoy, escucho muy poco de esas vocees que a veces incluso ni las registro, no creo que la medicación súbitamente las haya acallado. Todo es gracias a IFS”

La primera vez que hablamos con Ross en agosto de 2019, había sido contratado para su primer trabajo, estaba dando un paso extraordinario alejándose de la espiral de dependencia que el sistema de salud mental tradicional envía a los pacientes. A pesar de que sus partes aun requieren atención —un crítico interno, una parte que adormece sus sentimientos, una parte “es inaceptable” que cargó la vergüenza de su niñez —todas se han calmado tan significativamente que ha podido crear relaciones positivas con ellas usando IFS y las ha aliviado de su carga interna.

Cuando una de ellas o su parte en forma de voz se activa, el practica lo que Schwartz llama Liderazgo del SELF, hacer que la parte se haga a un lado y escuchar sus preocupaciones.

Menciona que ha planeado dejar de tomar su medicación antipsicótica consultándolo con su psiquiatra entrenado en IFS tan pronto como pueda probarse a si mismo que puede vivir de forma independiente.

“Hay ciertas condiciones que quiero cumplir” dice, “quiero trabajar a tiempo completo —solo estoy trabajando 20 horas a la semana, y no es suficiente para mantenerme. Después quiero mudarme de casa de mi madre, tomarme un poco de tiempo, y después comenzar el proceso de reducción gradual”.

Cuando volvimos a entrar en contacto con el, varios meses después, Ross estaba trabajando 40 horas a la semana, conducía su propio auto cada mañana, se había mudado a su propio apartamento con un roomate. Y seguía el proceso continuo de sanar sus partes en terapia IFS con Medeiros , su terapeuta  y el trabajo personal que hacía.

“Lo mas poderoso con IFS, ha sido que he podido restaurar mi sentido de auto-administración y poder hacer cosas por mí mismo”.

“…no es que haya tenido que ser curado por una especia de fuerza externa”, sino que “Puedo hacer estos cambios por mí mismo”. Eso es muy poderoso.

Con activistas tan poderosos como Ross y una comunidad en expansión de psicoterapeutas IFS que están logrando ese cambio paradigmático y se esta convirtiendo mas en una especie de movimiento, uno que ha afectado ya la cultura de la psicoterapia hacia la ‘despatologización’ y a la aceptación de la multiplicidad interior. Aunque aun es un muy difícil encontrar terapeutas en IFS en países de Latinoamérica, en Estados Unidos los hay ya en cada uno de los 50 estados y la mayoría de los países europeos. Entrenarse IFS requiere que los psicoterapeutas estén dispuestos a trabajar en sus propias partes, algo que no cualquier psicólogo está dispuesto.

Schwartz gusta bromear diciendo que planea re-escribir el DSM-5, la biblia de los psiquiatras, y explicar las bases de cada trastorno en términos no-patologizantes usando su terminología de protectores, exiliados y cambiando el punto de vista dominante del “desbalance químico”. Haciendo a un lado el humor, sus verdaderas ambiciones son mas grandes que eso. Expertos en solución de conflictos, educación anti-racista, consejería vocacional, mediadores, métodos de 12 pasos, consejería espiritual y toda una lista de campos han comenzado a adoptar las técnicas de IFS y desarrollar programas piloto alrededor de ellas. Schwartz quiere que IFS transforme la forma como nos conectamos entre nosotros.

“Es una forma radicalmente diferente de entender el paradigma del ser humano que el que ha dominado la cultura” dice: “si es verdad que estas cosas que pensamos de nosotros mismos que son nuestros enemigos sino que en realidad son héroes detenidos en el tiempo, que por si mismos permiten a las personas relacionarse interiormente con mayor compasión y amor, lo que se traduce en como las personas ven enemigos en el exterior y se relaciona con ellos”.

En una era donde hay partes de la población gravemente polarizadas y conflictuadas entre ellas, se atacan como si fueran miembros de la “familia interna, la visión de Schwartz es profunda. Será posible que esas partes de la población que tanto nos enfurecen puedan ser vistas con mayor compasión y entendimiento, que esta polarización se pueda cambiar si las partes protectoras se rindan al ver las heridas que están tratando de curar y así rendir su comportamiento destructivo (polarizante) para poder sanar.

Como Schwartz mismo lo dice, ciertamente seria maravilloso que fuera verdad.


[1] https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19155811/

[2] http://psychrights.org/research/Digest/Chronicity/who2.pdf

[3] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5980604/

[4] https://www.theatlantic.com/health/archive/2015/07/split-brain-research-sperry-gazzaniga/399290/

[5] https://bestpracticesintherapy.com/egostatetherapyintensive/

[6] https://www.jrheum.org/content/jrheum/early/2013/08/10/jrheum.121465.full.pdf


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